El Director General de la Fundación Pere Tarrés dice que se ha puesto "muy fácil" a Aliança Catalana y a Vox hacer "demagogia" con los inmigrantes
El Director General de la Fundación Pere Tarrés dice que se ha puesto "muy fácil" a Aliança Catalana y a Vox hacer "demagogia" con los inmigrantes
Josep Oriol Pujol intervino en Barcelona en este encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde fue presentado por Núria Basi, presidenta de Basi Group y expresidenta de la Fundación Pere Tarrés. El responsable de la Fundación Pere Tarrés calificó las posiciones de Aliança Catalana y Vox sobre la inmigración como "completamente demagógicas y populistas" y rechazó compartirlas "de ninguna manera".
Señaló que los partidos que lideran Silvia Orriols y Santiago Abascal han encontrado en la sociedad un terreno abonado para su discurso contra la inmigración ilegal. "Se lo hemos puesto muy fácil", reconoció, porque en algunas poblaciones se han juntado "centenares, en algún caso miles" de personas inmigrantes hasta llegar al 40% de la población local sin garantizar el reconocimiento de sus derechos.
Detalló que esa concentración se ha producido "sin que se haya redimensionado el ambulatorio o las horas de dedicación del médico, sin que se haya preparado a los maestros para atender a esta infancia" y forzando la redistribución de los mismos recursos sociales. Esa situación impide a estas personas vivir con dignidad y ganarse la vida legítimamente.
En esas circunstancias, explicó, un porcentaje "mínimo" de personas puede llegar a delinquir, lo que termina creando "un caldo de cultivo" que hace posible la existencia de estas formaciones políticas. Su discurso, advirtió, lo "compran" determinadas personas porque "verdaderamente lo que ellos describen se ajusta a la realidad", admitió el director general de la fundación.
REACCIONAR FRENTE AL DISCURSO
A su juicio, debería haber una reacción para "explicar la otra cara de la moneda", aunque consideró que "llegamos tarde" y Alianza Catalana y Vox obtendrán éxito electoral en determinados lugares. Apuntó que solo si la administración y la sociedad reaccionan ayudando a integrar a las personas inmigrantes, podrá frenarse la atención de parte de los ciudadanos a este tipo de populismo.
Pujol describió de forma gráfica el origen del rechazo. Apuntó que "nos da miedo la persona de color que va acompañada o va asociada a una vestimenta pobre, a un escaso cuidado personal porque no tiene otras opciones", mientras que esa misma persona, vestida adecuadamente y participando como una más en un acto, "no nos da ningún miedo, no nos da ningún reparo".
EVITAR LOS GUETOS
Frente a esta situación, el director general defendió aceptar "unos flujos migratorios planificados y asimilables", facilitar la formación "en lenguas, en costumbres culturales" y promover acuerdos internacionales que acaben con la pobreza en los países de origen, "que es la que motiva la inmigración".
El responsable citó los ejemplos de Canadá y Australia, países que han atraído inmigración "de una forma planificada, vinculada a las necesidades laborales que tienen, con programas de integración sólidos, de idiomas, de elementos culturales", junto con una distribución territorial que evite la saturación en determinados barrios.
Pujol advirtió de que cuando la concentración de población inmigrante en un barrio "pasa del 40 al 50%" la zona "se convierte en guetos" y citó como referencia negativa "el mal ejemplo de París". Por eso reclamó una distribución territorial planificada y reivindicó evitar el "efecto código postal", que reproduce la pobreza hereditaria entre los menores.
Defendió, asimismo, mejorar "sustancialmente" la formación, lo que implica endurecer el acceso a la profesión docente y reforzar la preparación de maestros, profesores y educadores como base de toda mejora del sistema. Recordó que un 20% de los inmigrantes en Cataluña tiene "elevada cualificación", según un dato citado por el economista Josep Oliver.
Pujol también reivindicó la regularización de los 800.000 inmigrantes en situación irregular como una cuestión de "humanidad" y "dignidad", al considerar que no se puede mantener a estas personas "escondidas" en la economía sumergida y "explotadas". La Fundación Pere Tarrés, vinculada a la Iglesia, atiende cada año a cerca de medio millón de personas a través de sus programas educativos y sociales.

