Un yihadista que atentó en Cataluña en 2017 recibió clases de informática en un centro social
Un yihadista que atentó en Cataluña en 2017 recibió clases de informática en un centro social
Josep Oriol Pujol intervino en Barcelona en este encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum, donde fue presentado por Núria Basi, presidenta de Basi Group y expresidenta de la Fundación Pere Tarrés. En su intervención, el responsable de la Fundación Pere Tarrés hizo una reflexión sobre la importancia de la prevención y la atención social a los jóvenes inmigrantes en situación vulnerable.
En este contexto, explicó que el joven marroquí "que se lanzó por las Ramblas matando a todas las personas aquel mes de agosto fatídico", en referencia a los atentados del 17-A en Barcelona y Cambrils, había estado en un Punto Òmnia de esta entidad.
Los Puntos Òmnia gestionados por la Fundación Pere Tarrés son espacios de acción social y comunitaria que utilizan las nuevas tecnologías para favorecer la inclusión social y laboral. Estos centros están integrados en la Xarxa Òmnia de la Generalitat de Cataluña y ofrecen acceso gratuito a herramientas digitales.
"DOS HORAS" ANTE EL ORDENADOR
Pujol explicó que el centro al que acudió este terrorista estaba dedicado "estrictamente a divulgar entre la gente joven la informática" y la digitalización. El joven que atentó en las Ramblas acudía "dos horas" y, según describió, "no era un mal chico". "Pero claro, venía dos horas y venía y se ponía delante del PC. No hacía nada más que estar delante del ordenador", relató Pujol durante el encuentro.
A juicio del director general, si aquel joven hubiera podido contar con un servicio social más amplio que abordara su situación personal, las cosas podrían haber sido distintas. "Probablemente no habría hecho el disparate que hizo", consideró Pujol, quien quiso usar el caso como ejemplo del valor de las políticas preventivas.
EL VALOR DE LA PREVENCIÓN
"La prevención, cuando se invierte en el ámbito social, tiene un sentido y tiene unos resultados", subrayó el responsable, que defendió que ampliar los recursos destinados a la atención a jóvenes vulnerables permite intervenir antes de que se produzcan situaciones de exclusión o radicalización. Recordó, en ese sentido, el efecto positivo de programas educativos y de acompañamiento.
En esa línea, Pujol señaló que el chico marroquí podría haberse beneficiado de un servicio integral si la fundación hubiera podido "entrar verdaderamente en él". El responsable remarcó la diferencia entre un punto formativo limitado en horario y un dispositivo de acompañamiento social capaz de detectar problemas y de incidir sobre la situación personal y familiar de los jóvenes.
FLUJOS PLANIFICADOS
Sobre la integración de los inmigrantes, el director general defendió aceptar "unos flujos migratorios planificados y asimilables", facilitar la formación "en lenguas, en costumbres culturales" y promover acuerdos internacionales que acaben con la pobreza en los países de origen, "que es la que motiva la inmigración" hacia Europa.
Pujol citó los modelos de Canadá y Australia, países que han atraído inmigración "de una forma planificada, vinculada a las necesidades laborales que tienen, con programas de integración sólidos, de idiomas, de elementos culturales", junto con una distribución territorial que evite la saturación en determinados barrios y municipios receptores.

