Morán pide a comunidades y ayuntamientos que “no estorben” en la gestión de las playas ante los impactos climáticos
Morán pide a comunidades y ayuntamientos que “no estorben” en la gestión de las playas ante los impactos climáticos
Morán apuntó en el citado encuentro informativo, celebrado en Madrid y organizado por Nueva Economía Fórum, que el cambio climático “no tiene la culpa de todo”, pese a lo cual hay zonas donde se planifican políticas de adaptación a largo plazo o se llevan a cabo regeneraciones artificiales de arena en playas.
“Los primeros que recortamos playas en nuestro país fuimos nosotros mismos el día que nos empeñamos en construir edificios, urbanizaciones y todo tipo de infraestructuras literalmente sobre las playas”, apuntó.
Morán subrayó que la recurrencia de fenómenos climáticos extremos, como temporales o inundaciones, hace que el mar encuentre “muros” cuando avanza el agua tierra adentro, algo que no se soluciona con medidas como construir espigones. “Puede servir para autoengañarnos en un momento determinado, pero, desde luego, no estaremos resolviendo el problema”, añadió.
SIN “VARITA MÁGICA”
En este caso, apostó por “ir de la mano de la naturaleza”, lo cual no significa “abandonar a su suerte a quienes han ido ocupando esos espacios a lo largo de décadas” porque “no lo hicieron espontáneamente”, sino porque “las administraciones les invitaron a ocupar ese espacio”.
“Las administraciones fueron las que, en un momento, tomaron la decisión de urbanizar esos espacios. Ahora, razonablemente, esa gente tiene todo el derecho del mundo a sentirse engañada y estafada”, recalcó.
En este sentido, consideró que “quien piense que esto se puede resolver con una varita mágica, está muy alejado de la de la realidad”. “Vamos a tener que gestionar conflictos sociales, problemas sobre el territorio”, agregó, antes de comentar: “En ningún caso debe de gestionarse engañando a la gente o generándoles falsas expectativas. A la gente hay que decirla la verdad”.
“Quien tiene la responsabilidad de la toma de decisiones sabe que le va a caer encima un chorreo diario de descalificaciones y de protestas. Tiene dos posibilidades: o irse a su casa o, en la medida en la que siga ostentando esa responsabilidad, gestionarla de forma razonable”, dijo.
En esos casos, Morán pidió a las administraciones autonómicas y locales que, “al menos, no estorben en el proceso”. “Si no les apetece sumarse porque resulta desagradable o a veces poco agradecido, que se mantengan en un segundo plano y ya otros asumimos la carga sobre nuestras espaldas”, indicó. A este respecto, destacó que “mucha gente lo pasa muy mal” ante casos de desalojo en zonas costeras por inundaciones.
“Vamos a procesos ciertamente complejos, pero lo que no podemos decirle a la gente es: ‘No se preocupe, usted siga ahí, que ya se lo resolveremos’. No, esto no va a funcionar así. El proceso va a ser probablemente cada vez más complejo de gestionar en España”, añadió.
SUELOS INUNDABLES
Por otro lado, Morán señaló que hay “un grave problema de gestión de país” con la construcción en zonas inundables, una materia que es, “de forma reiterada, recurrida en los tribunales porque, en muchos casos, se entiende que coarta la posibilidad de crecimiento económico de municipios”. “En el pecado llevamos la penitencia, no haber tenido en cuenta de forma rigurosa la cartografía de suelos inundables”, dijo.
En este sentido, Morán recalcó que la ocupación de suelos inundables en “un escenario climático amable” ha permitido transitar “con una cierta tranquilidad a lo largo de décadas”. “Esas condiciones ya no son tan amables y no lo van a ser, y con lo que nos encontramos es con una realidad de unas dimensiones colosales para gestionarla”, aseguró.
“No podemos desalojar cientos de miles de familias que viven en espacios que siempre fueron suelos inundables y pretender que lo podemos hacer de la noche a la mañana. Habrá que ir paso a paso”, destacó.
Por ello, abogó por que las administraciones con competencia en ordenación territorial (comunidades autónomas y ayuntamientos) interioricen esa realidad para evitar “hipotecas imposibles de pagar hacia el futuro”.
“El primer paso es: ‘Oiga, esta es la planificación hidrológica que define en qué suelo se puede hacer y en qué suelos no se debe de hacer’. Por lo tanto, en primer lugar, no engordemos el problema. Y, a continuación, vamos a ver cómo resolvemos el problema que ya tenemos sobre la mesa”, explicó.
No obstante, valoró que cada vez hay más ayuntamientos que apuestan por “dejar espacio a la naturaleza” y reubicar algunas infraestructuras a lugares menos vulnerables a los estragos climáticos.
“El problema lo hemos generado nosotros mismos. Como dejemos que la naturaleza sea la que lo resuelva, digo de antemano que la naturaleza no negocia. Llega, ocupa y desaloja”, sentenció.

