El Gobierno no ve “sentido” a las ‘macrogranjas’ o los centros de datos si sobrepasan “límites”

Francisco Boya Alós en el Foro de la Nueva Economía

El Gobierno no ve “sentido” a las ‘macrogranjas’ o los centros de datos si sobrepasan “límites”

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MADRID, 3 de marzo. El secretario general para el Reto Demográfico, Francisco Boya, declaró en el Foro de la Nueva Economía que no tiene “sentido” la existencia de ‘macrogranjas’ o centros de datos en zonas rurales si sobrepasan “límites” que afectan negativamente a los pueblos.

Boya indicó en ese encuentro informativo, celebrado en Madrid y organizado por Nueva Economía Fórum, que el debate sobre la ganadería intensiva o industrial es “de sentido común”. “Hay granjas que cuando se sobrepasan unos límites no tienen sentido, ni las granjas ni los centros de datos, ni casi nada”, comentó.

Subrayó que, en esos casos, predomina “una lógica de ordenación territorial que tiene que determinar cómo y de qué envergadura tiene que ser esa granja que se ubica en un determinado espacio y que, muchas veces, condiciona todo lo que sucede alrededor”.

En este sentido, Boya apostó por que las administraciones competentes pongan “líneas divisorias” para “delimitar acciones que muchas veces son dañinas no solo para el propio territorio en sí, sino también para las personas que viven en él”.

Por otro lado, recalcó que el Gobierno ha realizado “una apuesta muy decidida” por la bioeconomía como recurso para frenar los incendios forestales, con medidas en favor del pastoreo o la ganadería extensiva.

“Los pastores son agentes medioambientales porque, con su ganado, están haciendo un trabajo de garantizar una resiliencia de los bosques que no sucede en los lugares donde ha desaparecido la ganadería”, apostilló, antes de añadir: “Los bosques sabemos que o los gestionamos, los cuidamos o serán pasto de las llamas”.

“DERECHO A QUEDARSE”

Por otra parte, Boya afirmó que “el medio rural español está mucho mejor que hace unos años atrás, eso es innegable”, gracias a una “constante” mejora de los servicios, que, no obstante, reconoció que sigue siendo insuficiente. “Hoy tal vez lo más revolucionario, lo más disruptivo está precisamente en la proximidad. En una proximidad que prácticamente hemos olvidado o hemos ignorado”, indicó.

A este respecto, Boya señaló que en los pueblos es donde “se producen y se gestionan cuestiones que son absolutamente vitales para las ciudades”. “Eso lo vemos cada vez que nos llevamos un bocado a la boca o cuando le damos al interruptor de la luz o cuando abrimos el grifo del agua o cuando nos preocupamos después de una pandemia por cómo mejorar nuestra salud pública”, comentó.

Lamento que frente a esos lugares rurales que se han tendido a “descuidar” y a “olvidar” hay un principio en la UE “muy oportuno” que habla del “derecho de la gente de los pueblos a quedarse”. “No está reflejado así en la Constitución, pero debería ser también un derecho constitucional”, concluyó.