El presidente del Parlamento Europeo en el Foro de la Nueva Economía

Pöttering advierte al G8 que las decisiones de la UE sobre la crisis deben acordarlas los 27

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MADRID, 3 de octubre. El presidente del Parlamento Europeo, Hans-Gert Pöttering, advirtió hoy a los mandatarios de Alemania, Italia, Reino Unido y Francia -los países europeos miembros del G8- que, en la reunión que mantendrán mañana en París para analizar la crisis finaciera mundial, sólo podrán hacer "propuestas" pero que en ningún caso podrán "tomar decisiones" en nombre de la Unión Europea. En un almuerzo-coloquio del Foro de la Nueva Economía, organizado por Nueva Economía Fórum, Pöttering quiso dejar claro que no es "amigo" de reuniones como la auspiciada por el presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, y a la que tán sólo han sido invitados cuatro de los 27 países que componen la Unión Europea.

"El encuentro puede ser importante, pero sólo se podrán hacer propuestas, no se podrá decidir por la Unión Europea, las soluciones las tendrán que decidir conjuntamente los 27 países miembros", destacó.

Preguntado sobre su ausencia en la cumbre de mañana, Pöttering bromeó diciendo que le hace más feliz estar en Madrid que en París, aunque también advirtió de que, aunque "no esté sentado en la mesa, el Parlamento Europeo deberá ser parte del proceso de negociación".

Por otro lado, subrayó la necesidad de que Europa dé respuestas a la crisis actual y en este sentido abogó por que desde las instituciones comunitarias se cree un sistema finaciero y bancario "más transparente" y sujeto a "más controles".

"El libre mercado es muy importante pero ahora son necesarias medidas que nos conduzcan hacia un modelo de mercado social", aseguró el presidente de la Cámara europea.

Además, quiso dejar claro que "el caos del mundo finaciero" que se vive en la actualidad es consecuencia de las políticas desarrolladas por Estados Unidos en los últimos años.

A este respecto, el presidente del Parlamento europeo aseguró que Europa "no es parte del problema actual" pero "puede ser parte de la solución".

"Hay que tomar estas turbulencias mundiales como una oportunidad para Europa", dijo Pöttering.

Por último, defendió que, de no tener una moneda común como es el euro, la crisis económica sería mucho más grave en Europa porque "algunos países se verían obligados a devaluar" su moneda lo que dificultaría la compra-venta de bienes entre los estados miembros y debilitaría el mercado comunitario.

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