El PSC es “la última viga del puente” entre España y Cataluña

Miquel Iceta en el Fórum Europa

El PSC es “la última viga del puente” entre España y Cataluña

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MADRID, 23 de noviembre. El primer secretario del PSC, Miquel Iceta, definió este miércoles en el Fórum Europa a su partido como “la última viga del puente que resiste la presión para una salida traumática a la relación entre España y Cataluña”.

Iceta centró en la por otra parte conocida posición del PSC el grueso de la conferencia que pronunció en la tribuna informativa que organiza Nueva Economía Fórum. La sesión de hoy la abrió el presidente de esta asociación, José Luis Rodríguez, trasladando su sentido pésame a la familia de la fallecida senadora y exalcaldesa de Valencia, Rita Barberá, por cuya muerte se suspendió otro evento de Nueva Economía Fórum en dicha ciudad. El primer secretario del PSC también mostró sus condolencias.
 
Por lo demás, el líder socialista sintetizó en cuatro R los pilares que deben presidir la relación entre España y Cataluña: reconocimiento como nación, reglas para evitar solapamientos y conflictos competenciales, recursos financieros suficientes para la comunidad (incluyendo el principio de ordinalidad para que Cataluña no pierda puestos en el ránking tras su aportación al conjunto) y representación catalana en un Senado verdaderamente territorial o un Consejo Federal.
 
Respecto al término nación, afirmó que todo lo que no viole la soberanía española ni establezca desigualdades con otras comunidades está dentro de la Declaración de Granada que aprobó el PSOE en 2013. Según dijo, el PSC lo entiende solo como sentimiento colectivo, no como sujeto político, y no obsta para que España sea también reconocida como nación de naciones y único Estado.
 
Iceta rechazó tanto el inmovilismo como el independentismo y defendió la reforma constitucional en sentido federal, e instó al PP a elegir el pacto antes que la ruptura, pues esa es la tesitura que se plantea, y el PSC es “la última viga del puente que resiste la presión hacia una salida traumática a la relación entre España y Cataluña”.
 
Al Gobierno español, por ser el más fuerte, le pidió que no se esconda “en el burladero como si su única función fuera resistir” y arriesgue a proponer alternativas aunque el catalán no tenga voluntad y solo pretenda “acumular agravios”. Según dijo, no puede limitarse a “esperar o judicializar”.
 
En este sentido volvió a lamentar la judicialización de la consulta del 9-N, si bien reconoció que “para no judicializar la política, lo primero es que los políticos cumplan la ley”, y defendió el suplicatorio del ex consejero de la Presidencia y hoy diputado Francesc Homs, apoyado ayer por el PSOE, con la justificación de que no puede haber privilegios de aforamiento, ni respecto a los ciudadanos ni respecto a los también encauados Artur Mas, Joana Ortega e Irene Rigau.

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