Cani Fernández señala la desregulación en telecos como lo más satisfactorio de su gestión en la CNMC

La Presidenta de la CNMC en el último Fórum Europa

Cani Fernández señala la desregulación en telecos como lo más satisfactorio de su gestión en la CNMC

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MADRID, 11 de junio. La presidenta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), Cani Fernández, aseguró en el Fórum Europa que si el sector energético es el que más tiempo le ha ocupado en la etapa que ahora concluye de seis años de mandato en el cargo, el de las telecomunicaciones es el que le ha reportado más satisfacción.

Durante su participación en este encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid, Fernández se congratuló de que en su mandato se haya culminado un proceso de 30 años de liberalización del sector de telecomunicaciones en España, en el que se ha ido liberando a Telefónica de distintas obligaciones como antiguo operador incumbente.

“El sector ha llegado a ese momento precioso para un regulador en el que se puede decir que aquí ya no hace falta tanta regulación. Ese es uno de los éxitos más bonitos de una autoridad regulatoria, hacerse menos necesario porque el mercado ha madurado”, indicó la presidenta de la CNMC.

A su juicio, en los mercados mayoristas de telecomunicaciones “ya existe competencia efectiva", y esto debe interpretarse desde la óptica del regulador “no como una retirada, sino como una victoria”.

“Es la prueba de que regular bien no consiste en quedarse para siempre, sino en acompañar hasta que la competencia pueda sostenerse por sí misma”, agregó. “Hay pocas cosas más elegantes en regulación que saber salir a tiempo”.

Según Fernández, la historia de las telecomunicaciones en este país es “una historia de apertura, inversión, innovación, cobertura y calidad” y “España puede sentirse muy orgullosa de este camino”, en el que la CNMC ha desempeñado un “papel esencial” para lograrlo. Un rol, añadió, de “exigir cuando había que exigir, supervisar cuando había que supervisar y confiar cuando la competencia ya era real, porque la confianza regulatoria también es servicio público”.