La CNMC reconoce que la OPA de Caixabank y Bankia no pasó a segunda fase porque era de interés general
La CNMC reconoce que la OPA de Caixabank y Bankia no pasó a segunda fase porque era de interés general
Así se expresó Fernández en este evento organizado por Nueva Economía Fórum en Madrid, donde hizo balance de su mandato al frente de la CNMC cuando quedan pocos días para que termine al cumplirse los seis años establecidos como límite para presidir dicha institución.
Señaló que, al autorizar la compra de Bankia, la CNMC tomó una decisión que supuso un “cambio radical” con respecto a las anteriores concentraciones del sector financiero que también se siguió en la OPA del Sabadell al considerar el impacto en la competencia en función del código postal y no tomando como referencia el conjunto del mercado nacional.
“Tenía que haber ido a segunda fase”, reiteró Fernández, quien explicó que uno de los motivos que facilitó la tramitación fue que había un acuerdo entre los bancos para evitar problemas de liquidez en Bankia, lo que facilitó la tarea de la CNMC al presentarse los compromisos desde un primer momento.
De hecho, apuntó que las grandes diferencias entre una operación y la otra fue que la compra de Sabadell tuvo mucho mayor impacto mediático y que no existía ningún acuerdo entre las entidades al tratarse de una OPA hostil.
Por ello, considera que, aunque BBVA intentó copiar directamente los compromisos presentados por Caixabank, la CNMC no pudo actuar igual porque “cuando una parte no está involucrada deja al regulador en una situación muy difícil para la verificación y el contraste” de esas condiciones.
“Cuando las partes están de acuerdo, la información es fácilmente tratada porque es homogénea y ese no era el caso”, lamentó antes de defender que “tenía que pasar a segunda fase sin duda” aunque técnicamente no era más compleja que la de Bankia.
Además, indicó que cuando una operación tiene un impacto mediático constante y permanente provoca que muchos terceros presenten alegaciones que deben ser estudiadas por la CNMC, lo que demoró más el proceso. “Eso multiplicó exponencialmente el número de alegaciones y complicó la gestión del expediente”, apuntó.
En todo caso, defendió que la CNMC “adoptó la decisión que tenía que adoptar de forma correcta y basada en criterios técnicos”, lo que abrió la puerta a que el Gobierno pudiera intervenir en tercera fase.


