La Fundación Pere Tarrés afirma que la regularización de inmigrantes "se tenía que hacer"

Josep Oriol Pujol en el último Fòrum Europa Tribuna Catalunya

La Fundación Pere Tarrés afirma que la regularización de inmigrantes "se tenía que hacer"

Bajo el mecenazgo de        

BARCELONA, 30 de abril. El director general de la Fundación Pere Tarrés, Josep Oriol Pujol, dijo en el 'Fòrum Europa. Tribuna Catalunya' que la regularización de inmigrantes promovida por el Gobierno central "se tenía que hacer", dado que España no puede tener a 800.000 personas "escondidas" en la economía sumergida, "explotadas" y sin posibilidad de integrarse plenamente en la sociedad.

Así lo afirmó Pujol en un encuentro informativo en Barcelona organizado por Nueva Economía Fórum, en el que fue presentado por Núria Basi, presidenta de Basi Group y expresidenta de la entidad. Sobre la regularización de inmigrantes, el director general de la Fundación Pere Tarrés afirmó que la cuestión rebasa lo meramente laboral o impositivo. "Es un tema de humanidad. Es un tema de dignidad", afirmó.

No quiso valorar si la regularización acordada por el Gabinete de Pedro Sánchez ha respondido "a oportunismo político" o si "verdaderamente este era el momento en el que se tenía que hacer". Sin embargo, señaló que su entidad coincide "como concepto" con la decisión del Ejecutivo porque las personas que llegan del extranjero en situación irregular no pueden permanecer "explotadas y sin poderse desarrollar".

La regularización "se tenía que hacer", resaltó Pujol, ya que en ausencia de la misma el empleo irregular constituye "una subvención que damos al empleador que de forma fraudulenta les da trabajo". Confió en que la medida ayude a la economía porque "estas personas aflorarán, tendrán contratos de trabajo" y abonarán los impuestos correspondientes.

INMIGRACIÓN CUALIFICADA

El responsable de la Fundación Pere Tarrés detalló que un 20% de los inmigrantes en Cataluña son personas "con elevada cualificación", de acuerdo con un dato citado por el economista Josep Oliver. En el centro socioeducativo que la fundación gestiona en Lleida, más del 20% de las personas a las que los voluntarios imparten clases por la mañana posee titulación universitaria, pese a haber llegado en patera.

A juicio del director general, "debemos aprovechar a estas personas de la inmigración" para que desempeñen un trabajo "verdaderamente con más valor de cambio" que el realizado en tareas como la recolección de fruta en Lleida. Hace falta, añadió, promover acuerdos internacionales que pongan fin "a esta pobreza en los países de origen, que es la que motiva la inmigración".

La entidad defendió aceptar "unos flujos migratorios planificados y asimilables" y facilitar la formación "en lenguas, en costumbres culturales" para cubrir las necesidades laborales del país. Pujol citó los modelos de Canadá y Australia, dos países que han atraído inmigración "de una forma planificada, vinculada a las necesidades laborales que tienen, con programas de integración sólidos".

El director general advirtió de que no se pueden asimilar porcentajes de población inmigrante como las 800.000 personas pendientes de regularización "sin haberlo dimensionado para que haya una sanidad, para que haya unas escuelas, para que haya unos servicios sociales que los puedan atender", ni sin generar ingresos para el bien colectivo a través de los impuestos.

EVITAR LOS GUETOS

Pujol reclamó garantizar "una distribución territorial que evite la saturación" en aquellos barrios donde la población inmigrante "pasa del 40 al 50%", porque "aquello se convierte en guetos". "Aquí tenemos el mal ejemplo de París", subrayó el director general de la fundación de orientación humanista cristiana, que cada año atiende a cerca de medio millón de personas.

La salida pasa, a su juicio, por "resolver el problema social" e integrar verdaderamente a las personas migrantes. Afirmó que la persona racializada que acude a un acto público vestida adecuadamente "no nos da ningún miedo, no nos da ningún reparo", mientras que el rechazo aparece asociado a la pobreza y al "escaso cuidado personal" derivado de la falta de oportunidades.

Al mismo tiempo, recordó que el 24,8% de la población catalana se sitúa por debajo del umbral de la pobreza, según el informe social de la Generalitat, y que la mitad de ese porcentaje corresponde a personas de origen inmigrante.