Monseñor Enrique Benavent reconoce que con la secularización “la fe no se transmite por herencia sino por testimonio”
Monseñor Enrique Benavent reconoce que con la secularización “la fe no se transmite por herencia sino por testimonio”
Así lo indicó en este encuentro organizado por Nueva Economía Fórum en Valencia, donde comparó el fenómeno actual de secularización español con el que se vive desde hace algunas décadas en Francia. No obstante, subrayó que la realidad muestra signos alentadores para el catolicismo, como un reciente rito para 120 catecúmenos que tuvo lugar en la Catedral de Valencia, de iniciación cristiana para mayores de edad que eligen pertenecer a la Iglesia.
“En medio de esta sociedad hay una semilla que de alguna manera está brotando. Como Iglesia tenemos la misión de cuidar de estas personas que han descubierto la fe como una novedad en su vida”, reflexionó.
Respecto al papel de los laicos y de movimientos como el Camino Neocatecumenal, muy arraigado en su diócesis, indicó que suponen “una riqueza” para la Iglesia, por la “cantidad de iniciativas evangelizadoras, sin compromiso político” que ayuden a dar a conocer el Evangelio “en una sociedad tan secularizada”.
PLURALIDAD
“Esta pluralidad responde también a que somos plurales y que a cada persona le llega mejor el Evangelio por un camino determinado”, argumentó, pues considera que “la Iglesia no es una institución monolítica, sino que hay un gran pluralismo de espiritualidades y maneras de vivir la fe”.
Benavent confesó además que es un “desafío” para los católicos la proliferación de movimientos evangélicos, con gran calado en la población migrantes, pero “no sólo”. “Estamos viviendo en un ambiente donde las personas están necesitadas de afecto” y “todas estas experiencias religiosas que potencian mucho las relaciones afectivas tienen un primer éxito en ciertos ámbitos de la población, pero luego pueden tener problemas derivados”.
En este punto, trató de encontrar por qué esas propuestas ganan terreno, como “una institucionalización excesiva” o el “intelectualismo” en la religión católica que pueden dificultar la evangelización. Para Benavent, la visión “muy cuadriculada” de “algunos sectores” de la sociedad no facilitan “el camino para sembrar el Evangelio”.
“Tenemos que ser realistas”, revindicó, pues “la fe tiene que ser vivida y expresada, no nos podemos quedar en el puro emotivismo”, añadió, citando el documento difundido hace unos meses por la Conferencia Episcopal Española, ‘El corazón habla al corazón’, “que recuerda que no nos podemos quedar en la emoción”.
Respecto a un papel más protagonista de las mujeres en la Iglesia, Benavent recordó que Juan Pablo II "zanjó" la cuestión de la ordenación femenina con la carta ‘Ordinatio sacerdotalis’, y que hay que buscar si tienen “fundamento bautismal”. Apuntó que las mujeres ya están tomando grandes responsabilidades, por ejemplo, en la Santa Sede algunos dicasterios tienen al frente como prefecto a una mujer, responsabilidad de alto rango tradicionalmente ocupada por cardenales.
Durante el foro, el prelado de Valencia puso en valor la presencia de la Iglesia en los ámbitos de la educación, la asistencia y los cuidados, pues “necesita instrumentos para llegar a las personas”, aunque esa presencia también responde a una intención “para contribuir al desarrollo de la sociedad”.
“El mensaje de la Iglesia no es sólo para los que somos ya católicos”, revindicó. En este punto, Benavent preguntó sobre “a cuántas familias podríamos contactar si no fuera a través de los centros de inspiración católica”. “Un cartel en el tablón de anuncios de una parroquia lo ve una minoría, pero las instituciones educativas y otras, como residencias de mayores y de atención a personas necesitadas nos permiten llegar a la sociedad”, zanjó.

