El presidente del CESE cree que el presupuesto europeo “no cumplirá su cometido” y acentuará su desconexión con la ciudadanía

Sémaus Boland nuevo invitado en Bruselas

El presidente del CESE cree que el presupuesto europeo “no cumplirá su cometido” y acentuará su desconexión con la ciudadanía

Gracias al mecenazgo de  Airbus   Indra     

BRUSELAS, 13 de octubre. El presidente del Comité Económico y Social Europeo (CESE), Séamus Boland, apuntó en el Fórum Europa en Bruselas que el presupuesto europeo 2028-2034 “no cumplirá su cometido” por la forma en la que se ha planteado y pronosticó que acentuará la desconexión con la ciudadanía.

Boland comentó en este desayuno informativo organizado por Nueva Economía Fórum en la capital comunitaria que el presupuesto será “un acuerdo típico de la ‘burbuja’” de Bruselas, y recordó que fuera de ella “hay elecciones y mucha crispación” entre los ciudadanos de distintos países.

El presidente del CESE recordó que la negociación del presupuesto termina siendo una pugna entre “los frugales y los otros”, con los primeros abogando por recortar el presupuesto y los segundos defendiendo lo contrario.

Al margen de ese debate, Boland se mostró “decepcionado, por no decir algo más fuerte”, por el reparto de las partidas, con la Agricultura “prácticamente intacta” y con un recorte de “un 27% en las iniciativas relacionadas con la participación de la sociedad civil, la democracia y aspectos similares”.

“Esto es preocupante, muy preocupante, porque Europa parece estar desplazándose hacia la extrema derecha o, no sé, hacia ideologías extremas. Así que recortar el presupuesto en ese ámbito no tiene sentido”, avisó.

En su opinión, la contención del presupuesto en cuestiones sociales solo servirá para alejar a los ciudadanos del proyecto europeo y estimó que, en el futuro, la propia dinámica política obligará a las autoridades a retomar esas cuestiones “menos tangibles”.

Durante su intervención, Boland lamentó que la participación ciudadana en las políticas europeas se esté limitando a la consulta. “Odio esa palabra con fuerza. Consultar no es participar”, recalcó.

Boland reconoció que establecer un sistema de discusión con la sociedad civil puede ser difícil y complicado, pero, en su opinión, es la única forma de que los ciudadanos den credibilidad al sistema y sientan que este funciona y escucha sus reclamos.

El presidente del CESE recordó que la participación es otro tipo de democracia, más allá de la electoral, y recalcó que esta democracia participativa es “el elemento aglutinador y el cimiento necesario para lograr el enfoque y los resultados correctos”.

También defendió esta democracia participativa de críticas como las del vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, y precisó que la Unión Europea es un bloque de 27 estados, con diferentes culturas e idiomas, que tiene debatir, dialogar, acordar y respetar los puntos de vista de los demás, porque “Europa no es una dictadura”.

Además, recordó que la UE es un organismo mundial al que otros países intentan unirse, en referencia a los países candidatos a adherirse, como Montenegro, Albania, Moldavia y Ucrania. “Algo debemos estar haciendo bien”, agregó.

Sin embargo, lamentó que las negociaciones se estén “prolongando demasiado”, cuando deberán haber concluido hace al menos cinco años. Pese a ello, señaló que la situación en Montenegro “pinta bien”, igual que en Moldavia y Albania, si bien todos ellos “tienen situaciones internas problemáticas” que deben resolver.

Además, comentó que las organizaciones de la sociedad civil de estos países “mantienen un fuerte sentido de la libertad” y subrayó que “la libertad de expresión se ejerce mejor desde la sociedad civil”.

Boland también incidió la erradicación de la pobreza infantil, no solo como una forma de dar oportunidades a esas personas, sino también desde la perspectiva económica y con una dimensión europea. En este sentido, precisó que la clave está en atacar la pobreza desde edades tempranas, porque después “es realmente tarde”, y señaló que debería ser la prioridad de todas las autoridades.

Una de las medidas expuestas fue garantizar a sus familias un ingreso mínimo, pero acompañado de acciones de organizaciones públicas y privadas y otras instituciones. También apuntó a la participación de la sociedad civil como un pilar clave para abordar la ayuda a las familias necesitadas de forma holística.

“Hay un patrón en el que la pobreza intergeneracional permanece en esas familias. Por eso, hay que romper el ciclo y no se puede hacer solo anunciando programas para un grupo determinado. Hay que trabajar con los padres y con la comunidad”, manifestó.

El presidente del CESE reconoció que trabajar con la pobreza puede ser “muy duro” y por eso requiere soluciones profundas y muy específicas, que exigen el respaldo de la sociedad civil. Además, Boland abordó la exposición de los menores a las redes sociales para apuntar que la prohibición del acceso “es el comienzo, pero no la solución última”.

Esa solución definitiva pasa por llegar a las grandes compañías tecnológicas y crear un marco legal que aborde todas sus implicaciones, como la generación de adicciones o trastornos mentales en las personas y, sobre todo, en los jóvenes.

“Me gustaría que la UE y el mundo en general abordaran esta cuestión y empezaran a legislar de verdad, imponiendo sanciones severas a las empresas que no asuman sus responsabilidades”, reclamó.

Boland exigió a los legisladores que actúen “con firmeza” ante estas empresas e implementen restricciones y normas que garanticen que los jóvenes “no puedan acceder a contenidos horribles sin que ello acarree consecuencias para la compañía”.

Finalmente, el presidente del CESE consideró que “no es exagerado plantearse prohibir su uso a los 13 o 14 años”, pero animó a ir más allá y exigir responsabilidades a las empresas.