El Presidente del Consejo de la UE y Alto Representante de la PESC de la UE, en el Foro de la Nueva Economía

Solana recuerda que el Tratado Europeo no permite situaciones contrarias a las constituciones nacionales, en referencia al Plan Ibarretxe

Expuso sus motivos para apoyar la Constitución Europea en el próximo referéndum.

MADRID, 14 de febrero. El Alto representante de la UE para la Política Exterior y Seguridad Común (PESC), de la Unión Europea, Javier Solana, afirmó hoy en el Foro de la Nueva Economía que propuestas como la que defiende el llamado 'Plan Ibarretxe' no caben dentro de la Constitución Europea, puesto que ésta reconoce las estructuras constitucionales de cada Estado miembro".

"Todo lo que va en contra de la Constitución no es posible y creo que el plan Ibarretxe no es constitucional, por tanto no es posible", dijo Solana durante el evento, organizado por Nueva Economía Fórum con la colaboración de The Wall Street Joual Europe y que en esta ocasión contó con el patrocinio de EADS CASA. El responsable europeo mencionó en su respuesta sólo el llamado 'Plan Ibarretxe', aunque fue preguntado en el coloquio también por la reivindicación de autodeterminación de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) en el caso de Cataluña.

DEFENSA DE LA UNANIMIDAD

Del mismo modo Solana, rechazó una de las principales críticas lanzadas contra la Constitución Europea, el que los Estados miembros tengan derecho de veto en las decisiones de política exterior. Solana replicó que la exigencia de unanimidad es "una garantía" de que en la UE "no habrá directorios".

Argumentó que el Tratado "no podía ir más allá" en materia de PESC y que, de hecho, "va muy lejos" al prever incluso una "pasarela" para que puedan tomarse decisiones por mayoría cualificada. Sin embargo, destacó que ningún país querría que se tomaran por mayoría cualificada decisiones que atenten contra sus intereses nacionales, como puede ser Gibraltar en el caso de España, aunque apostilló: "No soy primer ministro ni lo voy a ser y no sé lo que dirán los Gobiernos sucesivos".

En todo caso, señaló que aunque es posible vetar decisiones en política exterior "nadie quiere utilizar el veto y hace mucho tiempo que no se usa". "La unanimidad no está para buscar soluciones unánimes, sino para forzar la negociación", prosiguió, e impide "que se tomen decisiones de directorio". "Nosotros no queremos directorios", dijo, aludiendo al riesgo de que "países que son muy grandes tomen decisiones sobre política exterior que no nos beneficien". Solana se declaró convencido de que es posible que potencias históricas como Francia y Reino Unido acaben aceptando una política exterior común europea, empezando, "lo más fácil", por las operaciones conjuntas de paz y la construcción de una capacidad de defensa europea.

A su juicio, una teórica negativa de estos países a ceder a la UE sus preciados puestos permanentes en el Consejo de Seguridad de la ONU sería sólo una "culpa secundaria" de que la UE no esté presente en este órgano, porque la "culpa primaria" es que las propuestas de reforma de la ONU que están sobre la mesa no prevén que organizaciones que no sean Estados formen parte del Consejo. Respecto a otro gran reto de política exterior, las negociaciones con Irán, explicó que son Londres, París y Berlín quienes negocian directamente porque son ellos quienes poseen la tecnología de la que se está hablando para iniciar una cooperación con la República Islámica, aunque es la UE en conjunto quien lidera los esfuerzos. Solana estuvo de acuerdo en que la cuestión iraní es seria porque la existencia "de armas nucleares, de más armas nucleares en la región de Oriente Medio sería una situación de gran riesgo para todos", pero consideró que sería "peor" una situación del estilo de la de Corea del Norte, que se ha retirado del Tratado de No Proliferación nuclear (TNP) y no tiene inspectores que supervisen su actividad.
El responsable europeo admitió que en Irán hay también "problemas de Derechos Humanos y de terrorismo que tiene que resolver", como el hecho de que el grupo radical chií libanés Hezbolá esté "financiado por zonas próximas a Irán".

El futuro de la política exterior de la UE ocupó buena parte del coloquio con Solana, que destacó que la Constitución Europea aporta importantes avances al crear la figura del ministro de Asuntos Exteriores de la UE --que será él mismo cuando el texto se ratifique--, así como un Servicio Exterior europeo que será el más grande del mundo e incorporar la política de seguridad y defensa, de modo que el ministro europeo será también en cierto modo ministro de Defensa. Mencionó también la necesidad de una relación de socios con Estados Unidos y de construir relaciones con China, India o Brasil, que serán las futuras potencias.

DOS VELOCIDADES

Solana, que pidió el 'sí' a la Constitución Europea en el referéndum del 20 de febrero, advirtió de que "dadas las circunstancias en que vivimos un fracaso de este Tratado llevará a un avance de un grupo de países hacia adelante". Europa, dijo, no puede gobernarse "como hace diez años", sino que tiene que avanzar. Si la Constitución se ratifica, "será a 25 y si no, será de otra forma", dijo, remachando que Europa no puede gobernarse ya por el "complejísimo" Tratado de Niza.

EFECTO BOLA DE NIEVE

Así mismo, se mostró optimista sobre la oleada de referendos que se celebrarán en los Veinticinco --un total de diez-- y confió en que se desencadene un efecto positivo "bola de nieve" si antes del verano hay un ?sí? en España que se sume a otro ?sí? en Francia, que también celebrará un referéndumm y a ratificaciones por vía parlamentaria Italia y Alemania, sumándose así a Lituania, Hungría y Eslovenia, los tres pioneros en la ratificación del texto. A su juicio, los referendos más preocupantes serán los de Dinamarca --donde el ?no? ha sido victorioso en varias consultas--, República Checa, donde el carismático presidente Vaclav Klaus se opone al texto, y Reino Unido. Sin embargo, afirmó tener el "sentimiento" de que los británicos, presentados ante "la disyuntiva de me quedo o me voy (de la Unión Europea, la mayoría van a decir ?me quedo?". Si no hay "ninguna tragedia" de aquí a finales de 2006, Solana hace ante la perspectiva de los referendos un "análisis positivo". El alto representante habló de la UE como "una gran molécula" como un "conjunto de átomos que comparten electrones" y de ese modo se hacen "más ricos", y apostó por que la UE sea un "nuevo DNA político" ante las necesidades del mundo.

GIBRALTAR

Javier Solana, afirmó que la Constitución Europea que se someterá a referéndum el próximo 20 de febrero en España es "congruente" con el estatus colonial de Gibraltar.
"No sé si es bueno o malo, justo o injusto, pero si es congruente, sí", dijo Solana a preguntas de los asistentes al Foro de la Nueva Economía.

En los anexos del Tratado figura una Declaración firmada por España y el Reino Unido en el que se estipula que la Constitución se aplicará a Gibraltar "como territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro", y que ello no supone modificación alguna de las respectivas posiciones de los Estados miembros de que se trata. El tratamiento jurídico de Gibraltar en el derecho de la Unión Europea es plenamente coherente con el estatus en el derecho internacional del Peñón y de la franja del istmo ocupada por el Reino Unido.

El estatus comunitario del territorio cedido por el Tratado de Utrecht es compatible con su situación jurídico-internacional como territorio no autónomo y, particularmente, con el principio de que un territorio no autónomo tiene una condición jurídica distinta y separada de la del territorio del Estado que lo administra. Gibraltar está excluido de la Política Agrícola Común, la Unión Aduanera y la aplicación del IVA. Tampoco forma parte del Espacio Schengen. Gibraltar debe aplicar y cumplir toda la normativa comunitaria de la que no esté excluido fiscalidad, transporte marítimo o medio ambiente. En definitiva, al territorio cedido por España al Reino Unido a través del Tratado de Utrecht en 1713 se le aplica todo el ordenamiento jurídico comunitario, salvo las derogaciones previstas, no como territorio de un Estado miembro, sino como territorio europeo cuyas relaciones exteriores asume un Estado miembro.

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