El máximo representante de las relaciones externas de la UE analizó las relaciones Europa-América Latina en el Foro de la Nueva Economía

Solana duda de que sea posible cerrar el acuerdo con Mercosur antes de la Cumbre UE-América Latina de 2006

Manifestó la necesidad de apoyar el sector primario de las economías en vías de desarrollo

MADRID, 14 de febrero. El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Seguridad Común (PESC), Javier Solana, admitió hoy en el Foro de la Nueva Economía sus dudas respecto a la posibilidad de que la UE y Mercosur (Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay) cierren su Acuerdo de Asociación antes de la Cumbre UE-América Latina de 2006. "Vamos a trabajar con gran intensidad pero no estoy seguro de que vayamos a llegar a un acuerdo ante de la cumbre de 2006", dijo durante el almuerzo-coloquio organizado por Nueva Economía Fórum y la colaboración de The Wall Street Journal Europe y el patrocinio de EADS CASA

Además, el responsable de la política exterior de la UE consideró que, en cierto modo, "la pelota está más bien ahora mismo en el campo Mercosur". "Creo que podemos avanzar, yo no soy pesimista, aunque tampoco quiero lanzar las campanas al vuelo", dijo. No obstante, dejó claro que, en su opinión, no es un "problema añadido" que los miembros de Mercosur, en especial Brasil, estén reivindicando paralelamente la liberalización del comercio agrícola mundial en el "campo Doha", es decir, en el marco de la ronda de la Organización Mundial del Comercio (OMC) de negociaciones para la liberación comercial.

Es más, Solana aseguró que "el deseo de la mayoría de los miembros de la UE" es poder alcanzar con Mercosur un acuerdo "sólido, serio" y que sea no sólo un acuerdo rápido sino también "un acuerdo dinamizador para Doha". El Acuerdo de Asociación que negocian la UE y Mercosur --y que querían haber culminado para octubre de 2004-- supone no sólo ventajas comerciales, sino también una relación política reforzada.

Sin embargo, los aranceles a los productos agrícolas y los subsidios que dan la UE y Estados Unidos a sus agricultores, por un lado, y los obstáculos para acceder a los mercados públicos y de servicios de los países emergentes, por otro, son algunos escollos con los que ha tropezado la ronda de liberalización comercial de Doha, de modo que un acuerdo UE-Mercosur podría allanar el camino.


"DECISIONES DURAS" PARA LOS AGRICULTORES

Durante su discurso inicial, Solana hizo referencia al carácter "fundamental" de la OMC y advirtió que los Gobiernos europeos deberán tomar "decisiones duras" para sus agricultores si quieren fomentar el desarrollo de los países pobres. "La agricultura europea, si queremos un mundo más justo, tendrá que abrir su mano", dijo Solana, que advirtió contra la "hipocresía" de defender la liberalización comercial mundial pero sólo mientras no afecte a los intereses nacionales. "Tenemos que no ser hipócritas y coger el toro por los cuernos para que estos países vivan un poco mejor de lo que viven", añadió.

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