El Presidente del Consejo de Estado, en el Fórum Europa

Rubio Llorente defiende que Euskadi pueda ser comunidad nacional y abarque los territorios citados en el Plan Ibarretxe

Entre otros, repasó esta mañana la situación de la actualidad vasca

MADRID, 9 de marzo. El presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, insistió hoy en la conveniencia de sustituir el término "nacionalidad" por el de "comunidad nacional" para definir a determinadas autonomías, a fin de pasar de un punto de vista territorial a uno cultural. Realizó estas afirmaciones en el Fórum Europa, plaforma de debate organizada por Nueva Economía Fórum con la colaboración de Europa Press y el patrocinio de ING Direct y British Telecom. Según Rubio Llorente, la "comunidad nacional" de Euskadi se extendería, "como bien explica el célebre Plan Ibarretxe', en muchos territorios distintos de dos Estados diferentes" mientras que, "la comunidad nacional catalana" integraría, al menos, tres comunidades autónomas distintas.

Rubio Llorente reconoció, en primer lugar, no entender por qué levanta tanta polémica una de las cuatro reformas que quiere acometer el Gobierno en la Constitución: la introducción de los nombres de las comunidades autónomas en la Ley Fundamental, pese a que consideró que es la más relevante de todas. "Las comunidades tienen todas su denominación oficial y la Constitución, lo que puede hacer, es recogerla. No veo que en eso haya mayor problema. A mi juicio es una polémica cuya razón de ser no entiendo exactamente --argumentó--. Cosa distinta es la caracterización que las comunidades autónomas hagan de sí mismas como nacionalidad o región, y ese es un debate que se debería intentar racionalizar".

 Así, recordó que en España ya hay más de media docena de nacionalidades, y que el proceso se podría extender "indefinidamente". No obstante, aprovechó la ocasión para recalcar que, en su opinión, el concepto de nacionalidad se ha "pervertido" al otorgársele un contenido territorial que en sí mismo no posee. "Por eso he sugerido la conveniencia de que en la Constitución, en lugar de hablar de nacionalidades, se hable de comunidades nacionales que son entes que no se corresponden con ningún territorio concreto: la comunidad nacional vasca se extiende, como se explica bien en el célebre 'Plan Ibarretxe' en muchos territorios distintos de dos Estados diferentes. La comunidad nacional catalana, abarca al menos tres comunidades autónomas. De ahí mi sugerencia de sustituir el término nacionalidad por el de comunidad nacional, porque éste último no tiene componente territorial", aseveró.

DELIMITAR EL SISTEMA COMPETENCIAL

 

En el citado Foro organizado por Nueva Economía y Europa Press, se le preguntó si España está avocada a un mayor autonomismo, y respondió que ni a mayor autonomismo ni a su contrario, aunque quizás sí a "una depuración del sistema actual de delimitación competencial", dado que el actual presenta "debilidades" y puede ser mejorado. "Ese tema no está en la proyectada reforma de la Constitución, pero seguramente, a plazo más o menos largo, debería acometerse --adujo--. "Que eso pueda llevar a un mayor autonomismo" Pues en algunos extremos sí y en otros no".

En este contexto, recordó que recientemente ha terminado, "y ha terminado mal", un proceso muy largo de reforma del federalismo alemán, con la que se pretendía dar a los 'lander' alemanes más autonomía es ciertas materias exclusivas y menos en otras e intentar, además, incluir en su estructura constitucional la asimetría que sufren sus territorios. "Nosotros nos encontramos con problemas distintos, pero en cierto sentido análogos. Esto probablemente requerirá reformas en el sistema de delimitación competencial, aunque estas reformas no figuran en las actualmente en curso", reiteró.

Sobre si "la construcción del Estado de las autonomías" debe tener algún 'punto final', Rubio Llorente respondió que "seguramente sí" si se atiende a las técnicas actuales de evolución, pero añadió que su contestación sería "no" si lo que se quiere tener en cuenta es si un Estado está compuesto de manera definitiva, porque no lo está nunca.


"Probablemente nuestra estructura estará permanente abierta, pero creo el actual grado de apertura irá cerrándose progresivamente sin quedar cerrado del todo", sentenció.

REFORMA DEL SENADO, LA MÁS COMPLEJA

La modificación del Senado es otro de los ejes de la consulta que el Ejecutivo ha elevado, el pasado viernes, al Consejo de Estado para solicitar una anteproyecto de reforma constitucional. Ante esto, apuntó que Alemania tiene un sistema que permite representación de los gobiernos 'autonómicos' en la segunda Cámara. "Tiene ventajas y también inconvenientes. El 'bundesrat' es un consejo federal, y es difícil darle este configuración a una institución que se llama Senado, que es otra cosa. Por lo demás, está fórmula obligaría además a reformar otros artículos de la Constitución", avisó.

Otro camino a seguir, indicó, es el del Senado electivo, aunque nacería con la complejidad de intentar evitar que se repita la misma composición que ya tiene el Congreso de los Diputados. Pero esta segunda fórmula, explicó, sería susceptible de llevarse a cabo desde muchas variantes distintas. "Se puede mantener una elección de senadores en circunscripción única en cada comunidad autónoma; se puede elegir senadores en circunscripción única pero haciendo uso de los distritos, por ejemplo, y con distribución de escaños a escala con la comunidad autónoma o hacer una elección en el seno de cada comunidad pero con elección de segundo grado", expuso. "Fórmulas posibles hay muchas --continuó--. De las cuatro reformas no es la más importante pero sí la más compleja técnicamente, y probablemente la más difícil políticamente porque ahí hay muchos intereses políticos cruzados. El Consejo de Estado hará lo mejor que sepa".

QUE LA UE ESTÉ PRESENTE EN LA CONSTITUCIÓN

 

A continuación, el presidente del Consejo de Estado se pronunció sobre las posibles vías que pueden existir para existir una cláusula sobre la Unión Europea en la Carta Magna del 78. Sacó a colación que existen dos ejemplos válidos en Europa, el alemán y el francés. El germano ha optado por darle rango constitucional a los Tratados europeos, esto es, que la ratificación de los mismos conlleva seguir el mismo proceso que se usa para una reforma de la propia Constitución alemana. El sistema galo, por su parte, implica incluir en la Constitución francesa todas aquellas cláusulas de Tratados europeos que pudieran afectar al ejercicio de su soberanía. "A mí me parece más simple y más utilizable en España la vía alemana que la francesa, pero las dos tienen sus pros y contras y ambas tendrán que ser analizadas por el Consejo, a parte de otras, para que las fuerzas políticas decidan en último término", concluyó.

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