Jordi Gual, Presidente de Caixabank en el Fórum Europa

Gual pide exigir a las ‘big tech’ las mismas reglas de la banca sobre el uso de los datos

Bajo el mecenazgo de Asisa y Cabify

MADRID, 19 de noviembre. El presidente de Caixabank, Jordi Gual, demandó este martes en el Forúm Europa a los supervisores y reguladores que impongan a las ‘big tech’ las mismas reglas en el uso de los datos de los clientes que exigen a la banca si entran en la actividad financiera.

Así se expresó Gual en este evento informativo organizado en Madrid por Nueva Economía Fórum, donde fue presentado por el presidente del Financial Stability Institute (FSI), Fernando Restoy.
 
“Para mantener un terreno de juego equilibrado es preciso que las autoridades, reguladoras y supervisoras, exijan a los nuevos operadores la misma seguridad con los datos que cumplimos en la industria financiera”, reclamó, y detalló que eso incluye su no distribución entre terceros y “no uso para generación de ingresos por usos de publicidad”.
 
Gual explicó que la “revolución tecnológica está alterando el marco competitivo” en que se desarrolla la actividad financiera con la emergencia de nuevo jugadores que “contribuyen a la fragmentación de la cadena de valor” y obligando a las entidades a efectuar elevadas inversiones porque los usuarios exigen un servicio mejor, más rápido y con mayor transparencia ya que “han empoderado al cliente”.
 
Advirtió que “la mayoría de nuevos entrantes están tratando de buscar los segmentos con mayor valor” como son los pagos, ofreciendo una propuesta de valor que intenta mejorar la experiencia del cliente y, si pueden, bajan los precios gracias a sus livianas estructuras.
 
El banquero alertó de que esta nueva rivalidad ataca al sector financiero “por dos vías”: “impide llevar una estrategia de venta cruzada” al tomar posiciones en segmentos que fidelizaban a los usuarios, como pueden ser los pagos, y drenan negocio.
 
“La presión que ejercen los nuevos entrantes sobre los márgenes está haciendo la vida difícil”, resumió. Según denunció, tal es su competencia que “a veces” están “dispuestos a perder dinero durante bastante tiempo” para hacerse un hueco como proveedor de servicios financieros.
 
Gual admitió que las ‘fintech’ se enfrentan a sus propias dificultades como es encarar un “elevadísimo coste de adquisición de clientes” porque precisan efectuar “altísimas inversiones” para captar usuarios.
 
También la banca encara altas inversiones y las debe “hacer en un momento de baja rentabilidad del sector”, pero Gual indicó que cuentan a su favor con el posicionamiento entre los clientes. Así, animó al sector a poner en valor esta fortaleza y otras como son los “los elementos de seguridad para dar un servicio excelente”.
 
En el caso específico de las ‘big tech’ indicó que su modelo de negocio es de escala y red, algo que les permite “subsidiar su entrada” aún a pérdidas, pero estimó que también “genera conflictos básicos” con la citada privacidad precisamente por el uso que hacen de los datos para generar otros ingresos vía publicidad.
 
“Aquí la banca tenemos una ventaja competitiva en el uso de responsable de los datos y la confianza de los usuarios y esto va a ser así porque siempre ha sido así”, concluyó.
 
Durante su intervención, Gual efectuó precisamente una apuesta decidida porque las empresas cuiden a todos los ‘stackeholders’ -clientes, empleados, proveedores, y la sociedad en su conjunto- para mejorar la imagen porque ayudará a generar confianza y mejorará también sus resultados. 
 
El banquero admitió que vivimos momentos donde “la legitimidad” del sector financiero, no financiero e, incluso, institucional “está en juego” y animó a no dejar descansar la tarea de su reparación solo en el sector público y que el sector privado contribuya.
 
“Para conseguirlo, por supuesto que debemos ofrecer un buen servicio y productos, pero deben ir más allá preocupándose y ocupándose de los grandes retos sociales y actuando de forma socialmente responsable”, manifestó. 
 
“¿Está reñida con la rentabilidad empresarial? No niego a corto plazo pueda tener momentos de tensión (…) pero a largo plazo los efectos son positivos”, zanjó.
 
La razón que expuso es que una actuación responsable facilita “un sentido de compromiso” de, por ejemplo, los empleados con la empresa y fomenta la vinculación de los clientes. “Necesitamos empresas responsables y comprometidas con el entorno y la sociedad de la que se sirven”, demandó.

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