Durante su participación en el Foro España Internacional

Grasso lamenta que la UE sea “la gran ausente” en el Mediterráneo

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MADRID, 25 de enero. El presidente del Senado de Italia, Pietro Grasso, lamentó este miércoles en el Foro España Internacional que la Unión Europea sea actualmente “la gran ausente” en el Mediterráneo, un enclave geográfico de gran actividad en el que se vive a diario el drama de los refugiados y en el que algunos países ribereños como Libia están al albur de criminales y terroristas.

En un encuentro informativo organizado por Nueva Economía Fórum, Grasso mandó un “cariñoso recuerdo” a todos aquellos afectados por los terremotos que han sacudido su país en los últimos días y a quienes han sufrido en primera persona los estragos causados por la meteorología.

Destacó la “humanidad” de los equipos de rescate que arriesgan y, en ocasiones, pierden su vida salvando la ajena como quedó demostrado ayer cuando un helicóptero de rescate se estrelló en los Abruzos tras salvar a un esquiador herido.

Grasso definió al Mediterráneo como el “mar padre y madre para nosotros” y como el lugar “más fecundo de la humanidad” al haber confluido en él a lo largo de los siglos culturas, lenguas y civilizaciones.

Por ello, mostró su desesperanza ante el hecho de que actualmente se haya convertido en un lugar en el que algunos de sus países ribereños como Libia se “quiebran” por la influencia de criminales y terroristas.

Esto le permitió aseverar que sobre el multilateralismo están triunfando el “unilateralismo”, el “egoísmo” y el “nacionalismo”, gérmenes habituales de “guerras”, “pobreza” e “inmigración”. Por ello, previno contra la tentación de levantar muros y de actuar por libre.

Grasso censuró que la Unión Europea sea “la gran ausente del Mediterráneo” al haber desaprovechado la oportunidad de influir sobre la región tras el auge de las primaveras árabes. “Tenemos un responsabilidad (como europeos) y no la podemos desaprovechar”, exclamó.

En clave comunitaria, el presidente del Senado italiano dijo haber llegado el momento de apostar por políticas de crecimiento económico y creación de empleo para recuperar el afecto de aquellos ciudadanos “descreídos” ante el rigor presupuestario; de poner en marcha políticas de inmigración que permitan repartir “la carga” de la misma entre los Estados miembros y de revisar los “sistemas de Dublín”; y de desarrollar una política exterior y de defensa común.

En este sentido, señaló que la clave de bóveda de todo este proceso será el diálogo al que catalogó como “el anticuerpo perfecto para evitar la desafección hacia la democracia”, ya que, a su juicio, es “muy importante” que Europa “refuerce y consolide su posición entre el Este y el Oeste”.
 

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