Durante su intervención en el SmartCity. Foro de la Nueva Ciudad

García-Page alerta de que la desigualdad y la falta de cohesión harán “insostenible” el modelo de bienestar

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MADRID, 29 de enero. El alcalde de Toledo y secretario general de los socialistas de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, alertó este miércoles ante el ‘Smartcity. Foro de la Nueva Ciudad´ de que la desigualdad y la falta de cohesión crecientes en España harán “insostenible” el modelo de bienestar porque supondrá, entre otros, “un problema fiscal”.

En su intervención en este encuentro organizado por Nueva Economía Fórum, expuso una especie de “primer parte de daños” de la crisis y también de lo que considera un “mal enfoque” en la gestión por parte del Gobierno.

Denunció que se está haciendo “un uso político verdaderamente obsceno” de la crisis al “confundir” las causas con las consecuencias y las víctimas con los culpables.

Se mostró convencido de que el camino recorrido por España en las últimas tres décadas es “un éxito” aunque se puedan formular “pegas” o “matices”, pero, con la serenidad que da el paso del tiempo, abogó por “replantear” algunas de las cosas que se hicieron en 1978.
Subrayó, en ese sentido, que España ha tenido “tensión territorial” desde que es un Estado, pero las autonomías “han cosido” más que lo contrario, y alertó de que la cohesión territorial y social consiste también en reducir la desigualdad, por un valor moral pero también por un criterio puramente económico.

“No puede haber alivio a la tensión territorial” mientras crezca la desigualdad, aseguró, y, si no se retoma la cohesión como valor central de la política, “vamos camino de un gran problema, de entrada, fiscal”.

Alertó de que durante mucho tiempo “nos hemos estado haciendo trampas en el solitario” con una economía sumergida “insufrible” pero que a la vez está siendo “válvula de escape” para contener la tensión social. Eso “aguanta lo que aguanta”, advirtió, y cuando haya cinco millones de trabajadores ganando 400 euros habrá “grave riesgo de sostenibilidad del sistema”.

Relacionado con eso, aseguró que cree lógico que cada cual “tire para su lado” en la negociación de la financiación autonómica, pero defendió abiertamente el “sistema de redistribución” sin ocultar que hay territorios que deben su crecimiento, en un 25%, a esa redistribución desde la Unión Europea y, en otro tanto, a la que se hace desde el Estado.

La progresividad tiene que ser entre personas y entre los territorios donde están esas personas, aseguró, y denunciará por ello a quienes quieren seguir haciendo esas “trampas al solitario, con balanzas inexistentes o irreales” sin tener en cuenta que España es “diversa en muchos aspectos”.

Considera que el PSOE es la formación política que mejor puede conciliar los conceptos de unidad de España y de respeto a su diversidad, y sobre esa base muestra su “mentalidad positiva” ante el reto soberanista en Cataluña. “Si depende de la cabeza se arreglará”, aseguró, porque hay sentido común, si depende “del bolsillo” también, y será más complicado si depende “del corazón” porque se ha sembrado mucha “discordia” que llevará tiempo superar.

García-Page cree que el problema principal de la política es su “falta de peso” porque el poder se está desplazando a personas y sectores que los ciudadanos no eligen en las urnas, y acusó al presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, de afianzar la sensación de los ciudadanos de que su voto “no vale para nada” cuando dice que incumple su programa para cumplir con su deber.

Para recuperar la credibilidad de la política, aboga, por ejemplo, por poner “precio” a la mentira de los políticos para que mentir a los ciudadanos no salga “gratis” y por avanzar en la transparencia, también de la financiación de los partidos, reforzando métodos de control previo de posibles “chorizos” y limitando el endeudamiento a la vía pública dado que “somos malos clientes de los bancos, porque tenemos que legislar”.

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