El embajador francés en España y el secretario de Estado para la UE en el Fórum Europa

Delaye y López Garrido aseguran que la UE no promueve regionalismos en contra de los Estados

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MADRID, 19 de diciembre. El embajador francés en España, Bruno Delaye, y el secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido, aseguraron hoy que la Unión Europea, y en concreto el Comité de las Regiones, no promueven "regionalismos" separatistas que puedan acabar con la integridad territorial de los Estados miembros. Ambos participaron hoy en el Fórum Europa, organizado por Nueva Economía Forum, donde insistieron en que la política comunitaria respeta a los Estados-nación.

Según Delaye, "lo que pone en peligro los Estados-nación europeos puede ser la falta de democracia o la incapacidad de los Estados para contestar a las peticiones de la sociedad civil". El proyecto europeo está diseñado para reforzar a los Estados, continuó el diplomático pero, "si no somos capaces de proteger a nuestros ciudadanos de las consecuencias malas de la globalización, de los peligros que vienen de fuera, si que hay riesgo en algunos países europeos de un repliegue regionalista". "Es un peligro si los Estados no son capaces de responder a las prepocupaciones de los ciudadanos", insistió Delaye. A juicio de Lopez Garrido, la UE "respeta la identidad nacional de los Estados y sus funciones". "El modelo original de la UE", aseguró, "es un modelo de unidad, de convergencia, pero un modelo que mantiene la existencia de los Estados". El secretario de Estado dedicó buena parte de su intervención a elogiar los logros de la presidencia francesa que ahora concluye ante "desafios imprevistos" de los que Nicolás Sarkozy ha logrado salir airoso. Además de dar respuestas rápidas y eficaces al bloqueo del Tratado de Lisboa, a la crisis de Georgia o a la negativa coyuntura económica, Francia ha logrado sacar adelante sus cinco objetivos de partida para la presidencia, según López Garrido. En su opinión, la "visión a largo plazo", demostrada por la presidencia francesa, ha permitido una reafirmación de la UE, y la recuperación de su prestigio entre los ciudadanos, así como la demostración de que se pueden hacer políticas comunes "con firmeza". El mejor ejemplo de esas políticas comunes firmes está en la iniciativa demostrada por la UE en la crisis económica y financiera. En ese sentido, el embajador francés destacó que la libre competencia "tiene que estar al servicio de la economía y no al revés". Insistió en que esa libertad comercial tiene sus reglas y que si no se aplican correctamente sus consecuencias pueden ser "dañinas". En ese sentido, avaló las políticas de respaldo e intervención pública en empresas privadas con dificultades. López Garrido respondió a una pregunta sobre Cuba reconociendo que las recetas que se aplican en la Isla no son compartidas en la mayoría de los casos por los gobiernos europeos, pese a lo cual la UE ha llegado a la conclusión de que las relaciones bilaterales no se pueden hacer a "golpe de sanción".

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